Desde mi segundo año de residencia, tras comenzar mi rotación en neumología pediátrica, supe que ese era mi objetivo profesional. Por ello dediqué todo el tiempo disponible a mi formación en esta materia. Cuanto terminé la residencia, sabiendo las escasas posibilidades que tenía de trabajar en mi hospital, continué mi formación trabajando de forma no remunerada y quise obtener algún tipo de acreditación que me avalara como neumóloga pediátrica. Cuando conocí la existencia del programa HERMES y la posibilidad de hacer un examen cuyo objetivo es armonizar los conocimientos de todos los especialistas en respiratorio a nivel europeo, pensé que sería una gran oportunidad y, dado que en España no existe un programa específico de subespecialidades dentro de pediatría, entendí que era la mejor manera de obtener un reconocimiento que me avalara como Neumóloga pediátrica. Con este objetivo desarrollé un plan de estudio intensivo que inicié tras la realización del curso preparatorio “Summer school of paediatric respiratory medicine”, adaptado a las recomendaciones y actualizaciones que allí nos aportaron. Considero que fue fundamental en la preparación y recomiendo a cualquier persona que se plantee hacer el examen que asista, ya que realizamos un repaso completo de toda la patología en pocos días y recibimos pautas para la realización del examen. Los materiales que nos aportaron en el curso junto con el manual de la ERS fueron la base de estudio, y sólo recurrí a otras fuentes en contadas ocasiones. Dediqué unos 2 meses de forma intensiva, combinando el estudio con un contrato de guardias, por lo tanto creo que se puede compaginar con la práctica clínica diaria El examen se desarrolló durante el congreso de la ERS 2018, consta de 90 preguntas tipo test a realizar en 3 horas. Las preguntas se adecuaban al temario que había preparado y, aunque había algunas complicadas, con una buena preparación se podían resolver sin problemas. Tras la realización del examen y una espera que se me antojó eterna, recibí los resultados. Saber que había aprobado supuso una emoción comparable a cualquier examen de la Universidad o incluso hasta el propio MIR, pero conocer la noticia de que había obtenido la calificación más alta, compartida con otra persona, supuso una felicidad inmensa, difícil de describir. Me siento tremendamente satisfecha con el esfuerzo, los resultados y el reconocimiento que he recibido. Este examen te da la oportunidad de medirte a ti mismo con respecto a los estándar de práctica europeos, ganar reconocimiento internacional, mejorar tu CV y reconocer áreas de mejora, es por ello que recomiendo a todo el mundo que se presente. Sé que esto no significa que todo el trabajo esté hecho, queda camino que recorrer y mucho por aprender, pero me parece un precioso punto de partida para comenzar, espero que pronto, mi verdadero recorrido como Neumóloga pediátrica.
Dra. María Liduvina Espino, Neumopediatra