Guía GINA 2026: nueva actualización de la estrategia global para el manejo y prevención del asma
La Global Initiative for Asthma (GINA) ha publicado la actualización 2026 de su estrategia global para el manejo y la prevención del asma, un documento de referencia internacional que revisa anualmente la evidencia científica disponible y ofrece recomendaciones prácticas para mejorar el diagnóstico, el seguimiento y el tratamiento de las personas con asma.
Como en años anteriores, la nueva edición mantiene el enfoque de atención personalizada: confirmar adecuadamente el diagnóstico, valorar el control de los síntomas y el riesgo futuro, revisar la técnica inhalatoria y la adherencia, identificar factores modificables y adaptar el tratamiento a las características y necesidades de cada paciente.
Principales novedades de GINA 2026
La actualización de 2026 incorpora cambios relevantes en distintos apartados de la estrategia, con especial interés para la práctica clínica pediátrica.
Diagnóstico y valoración clínica
GINA 2026 insiste en la importancia de confirmar el diagnóstico de asma siempre que sea necesario y recuerda que los síntomas típicos —sibilancias, dificultad respiratoria, tos y opresión torácica— suelen variar en el tiempo y en intensidad, pueden empeorar por la noche o al despertar, y se relacionan con desencadenantes como el ejercicio, la risa, los alérgenos, el aire frío o las infecciones virales.
En cuanto a la respuesta broncodilatadora, GINA mantiene como criterio útil en pacientes con síntomas respiratorios típicos el incremento del FEV1 superior al 12% y 200 ml respecto al valor basal, dentro de una valoración clínica global.
La guía también incorpora y revisa herramientas de valoración, entre ellas el CAAT para la evaluación del estado de salud respiratorio y el Peds-AIRQ, cuestionario pediátrico para niños de 5 a 11 años que ayuda a valorar deterioro, uso de medicación de rescate, limitación de actividad y riesgo de exacerbaciones.
Tratamiento personalizado: no todo es medicación
GINA subraya que el tratamiento del asma no debe entenderse como una pauta única para todos los pacientes. La elección terapéutica debe considerar la edad, el patrón de síntomas, el riesgo de exacerbaciones, la función pulmonar, las comorbilidades, la técnica inhalatoria, la adherencia, las preferencias del paciente y de la familia, así como los objetivos del tratamiento.
También se refuerza la idea de que, antes de interpretar determinados biomarcadores como expresión directa de inflamación persistente, es necesario revisar aspectos tan frecuentes como la técnica inhalatoria incorrecta o la baja adherencia al tratamiento con corticoides inhalados.
Elección del dispositivo inhalador
La actualización dedica atención específica a la selección del dispositivo inhalador. En cada paciente debe valorarse si puede utilizar correctamente el dispositivo, si dispone de la fuerza inspiratoria necesaria en el caso de inhaladores de polvo seco y si requiere cámara espaciadora o mascarilla.
GINA recuerda que el posible impacto ambiental del inhalador solo debe considerarse cuando existan alternativas terapéuticas equivalentes y el paciente pueda utilizar ambos dispositivos con la misma eficacia y seguridad. En niños pequeños, por ejemplo, algunos dispositivos pueden no ser adecuados.
También se insiste en una recomendación práctica: los inhaladores presurizados deben agitarse inmediatamente antes de cada pulsación, especialmente en tratamientos administrados con cámara, para evitar dosis inadecuadas.
Adultos y adolescentes: consolidación del rescate antiinflamatorio
En adultos y adolescentes, GINA mantiene como estrategia preferente el Track 1, basado en el uso de dosis bajas de ICS-formoterol como medicación de rescate antiinflamatoria, con o sin tratamiento de mantenimiento según el escalón terapéutico.
La actualización de 2026 incorpora nueva evidencia sobre el uso de combinaciones ICS-SABA a demanda como alternativa en determinados escenarios, dentro del Track 2, y refuerza que el tratamiento solo con SABA no se recomienda por el mayor riesgo de exacerbaciones y por la disponibilidad de estrategias más seguras y eficaces.
Niños de 6 a 11 años
En población pediátrica, uno de los mensajes clave de GINA 2026 es que el tratamiento solo con SABA no se recomienda en niños de 6 a 11 años.
Para el escalón 1, la guía incluye opciones de tratamiento antiinflamatorio a demanda, como ICS-formoterol a dosis bajas o la combinación de ICS con SABA, en inhaladores combinados o separados. La guía destaca nueva evidencia en población pediátrica que apoya el uso de estrategias con corticoide inhalado asociado al tratamiento de rescate para reducir el riesgo de exacerbaciones.
En los escalones superiores, se mantiene la importancia de ajustar el tratamiento de forma individual, revisar periódicamente la respuesta y comprobar siempre técnica inhalatoria, adherencia, exposición a desencadenantes y comorbilidades antes de subir de escalón.
Niños de 5 años o menores
GINA 2026 revisa también el abordaje de los niños de 5 años o menores con síntomas compatibles con asma o episodios de sibilancias. En este grupo, la guía plantea ensayos terapéuticos diagnósticos según la frecuencia de los síntomas, la presencia de episodios que hayan requerido atención urgente, corticoides orales u hospitalización, y la evolución clínica tras el tratamiento.
En las exacerbaciones, se recomienda valorar diagnósticos alternativos —como bronquiolitis, crup o cuerpo extraño— y utilizar herramientas clínicas validadas, como PRAM, para estimar la gravedad cuando estén disponibles.
Crisis asmática y seguimiento tras el alta
La actualización de 2026 introduce esquemas más detallados para el manejo de las exacerbaciones en atención primaria y urgencias, tanto en adultos y adolescentes como en niños.
Entre los mensajes prácticos destacan la valoración estructurada de la gravedad, el uso adecuado de salbutamol mediante inhalador presurizado y cámara, la administración de ipratropio en presentaciones moderadas o graves cuando esté indicado, el uso de oxígeno solo cuando la saturación lo requiera y la necesidad de revisar la respuesta clínica en la primera hora o antes si existe empeoramiento.
GINA recuerda además que una exacerbación que requiere atención urgente o corticoides orales debe considerarse una señal de alerta y obliga a revisar el tratamiento de base, la técnica inhalatoria, la adherencia, los factores desencadenantes y el plan de acción escrito.
Acceso a los documentos
El informe completo GINA 2026, los materiales de apoyo y los recursos complementarios están disponibles en la web oficial de GINA.
Desde la SENP recomendamos a los profesionales implicados en la atención del asma infantil revisar esta actualización, especialmente por sus implicaciones en el diagnóstico, la elección del tratamiento de rescate, la educación terapéutica, la técnica inhalatoria y el manejo de las exacerbaciones en edad pediátrica.







